Uno, que es un procrastinador profesional, atraviesa momentos de extrema indecisión. A mi proyecto de ir a la gran ciudad a tragar humo a disfrutar de todas las ventajas que una capital europea ofrece le ha salido un gran obstáculo en el camino. Una jugosa oferta que plantea la oportunidad de un trabajo milheurista, sí, pero en una antigua colonia en el caribe, pudiendo también elegir como destino otras ciudades de un país vecino.
Se decía, que el esclavo puede ser más feliz por no tener que tomar decisiones, aceptando directamente su destino… Los psicólogos en determinados momentos de la historia han considerado que la libertad y su toma de decisiones lleva al ser humano a la neurosis.
Llevo sin dormir 2 días pensando en qué hacer, y me parece que lo que voy a hacer yo para decidir será un buen consejo para mucha gente cuyo cerebro ya no procesa por tener demasiado que calcular y demasiada información colapsando el pensamiento: hoy vamos a hablar de la táctica de la moneda, y la de la lotería.
1- La moneda: nos lo jugamos a cara o cruz.
2- La lotería: pongamos en diferentes papelitos las opciones y metámoslas en nuestro sombrero o gorra favorito. Saquemos uno y descartemos de nuestro cerebro el resto de opciones.
Yo usaré el de la lotería. Materialista y racionalista que es uno, voy a dejar al azar, o mejor dicho al caos harmónico, la responsabilidad de decidir mi destino. Si es que la vida a veces es tan… imprevisible…
…decisiones, decisiones…
