Censurilla

14 09 2007




Materia, vida, religión

9 09 2007

De la nada aparece una “explosión” que de alguna forma crea un movimiento de expansión de la materia. De este movimiento, la materia y energía toman diversas formas, se combinan, dan lugar al universo tal y cómo lo conocemos (y lo que no conocemos) y lo pone todo en el lugar físico donde se asienta lo conocido y todo lo demás que pudiera (o no existir) y contenga el todo.

De la combinación aleatoria, y según la teoría del caos harmónico (porque de alguna forma, todo es harmonía, por hippy que pueda sonar esto en un principio) surge el universo conocido y todas las causas y efectos que nos dan espacio, tiempo y dimensión. Una serie caótica (o no caótica pero imposible de calcular y trackear en toda su magnitud para nuestra ciencia -por lo menos en nuestro tiempo-) de movimientos de la materia donde entran todas las leyes físico-químicas-espacio-temporales da estructuras de una cierta complejidad, que según evolucionan y se “asocian” dan lugar a la vida. Pequeñas células en un ambiente no hostil para la vida como la conocemos a nivel celular posibilitan las mutaciones que dan cada vez seres vivos más evolucionados, donde todos nuestros pequeños engranajes celulares posibilitan nuestra supervivencia o no, nuestra evolución mediante mutación o no. Para simplificar podemos poner el ejemplo de la célula que se convierte en ser vivo complejo que sale del agua, evoluciona en las diversas familias de seres vivos, y mutación tras mutación, cambio tras cambio en nuestro entorno, llega un mamífero que se convierte en primate y evoluciona hasta convertirse en el hombre actual.

El hombre, este animal de fuerza, agilidad y velocidad menor a la de otros animales, es el animal más inteligente del planeta (accidentes de la genética). Da explicaciones “animistas” a todo fenómeno que se cruza, y es de alguna forma politeista, dado que es totalmente incapaz de quedarse tranquilo sabiendo que hay algo que no puede explicar. Es como si la parte más animal de ese conjunto de células harmónicas que llamamos cerebro fuera incapaz de apagar la alarma de la desorientación en terreno hostil, para lo cual el hombre ha de crear explicaciones a todo por racionales o no que estas pudieran ser, para de esta forma quedarse tranquilo y poder relajarse. A raíz de este fenómeno de no aceptación de la ignorancia, surgen religiones cada vez más elaboradas, que consiguen dormir a todos los niveles el cerebro del hombre.

Dichas religiones se perpetuan tomando formas y nombres diferentes, pasando de animismo politeísta a las religiones como hoy en día las conocemos (monoteístas y proclamadoras de la posesión de la “verdad” universal). Un dato divertido es que desde el judaismo podemos ver cómo las tres religiones principales proceden de la misma raíz, tienen el mismo dios y a la vez se proclaman como las únicas legítimas. Toda religión sirve a la política, y la política sirve siempre a la religión, como podemos observar a lo largo del transcurso de la historia moderna del ser humano. El rasgo general de la religión consiste en oprimir y exprimir al pueblo basando el discurso y corte moral para el manejo social en ideas sin lógica y muy contradictorias. Podría pasar mucho tiempo yendo al pequeño detalle de cada contradicción y dato ridículo de las religiones principales que perviven hoy en día en occidente, pero no lo haré en este post dado que si no me puedo pasar mucho tiempo metiéndome en sinsentidos cuya comprensión doy por segura en el cerebro de cualquier persona que pueda tener dedo y medio de frente o más. En cualquier caso, probablemente en el futuro escriba acerca de las incoherencias emitidas por las instituciones religiosas para con su propio discurso y doctrina.

La religión, como buena empresa que es, dirigida desde siempre por hábiles empresarios, reprime al pueblo, se alia con las fuerzas políticas más fuertes en cada momento y exprime al personal. ¿Cómo es posible que la gente no se de cuenta? Yo estoy convencido de que en el fondo es porque no queremos o por un gravísimo problema de incultura, así como de simplicidad mental. Cierto es que el rollo religioso puede calmarnos, si nos dejamos lavar el cerebro y darnos confort ante las grandes incógnitas de la vida, pero considero que una mente sana ha de aceptar de antemano el no saber qué depara la muerte (aparte del fin evidente, todo se acabó y punto. Esta vez una cita religiosa viene al pelo, “polvo eres y en polvo -inanimado- te convertirás”), así como todas las incógnitas que la vida, el universo y todo lo que existe nos plantean.

El problema, es una mezcla de incultura (no de la que se mide con diplomas, sino la de una cabeza bien amueblada que piensa con claridad) con la soberbia típica del animal que llamamos hombre. Este animal, es incapaz de aceptar el no poder dar una explicación científica -y por ende racional- a determinadas incógnitas, y acepta “drogar” su inteligencia con el fin de sentirse tranquilo (cerebelo, apágate, ya conocemos la causa de X cosa y nuestra parte más irracional y animal no ha de seguir sintiéndose desorientada y por ende en situación de peligro).

No es posible medir el universo. No sabemos si las unidades de materia contienen otras más pequeñas y si existen otras reglas aplicables en otros entornos, por lo tanto no podremos (jamás antes de la desaparición de nuestra raza como tal, sea por evolución, sea por exterminio de nuestro medio y posibilidades de supervivencia) medir el entorno. ¿Quién sabe si nuestro universo entero se encuentra en el equivalente de nuestro átomo (a efectos de comparación) del polvo de una habitación de otra forma de vida en otro universo diferente que se encuentre en otro? (Aquí me refiero a universos contenidos en otros universos, a ver cómo se mide eso jejeje).

Puede que el problema sea de medición, pero como no seamos capaces de explicar racionalmente lo que podemos explicar así como de aceptar racionalmente que algunas cosas requieren investigación y que por el momento no es posible dar respuesta a las preguntas… seguiremos como estamos.





Todos los seres humanos nacen libres

8 09 2007





En la puta vida…

6 09 2007

 … es cuando tendrás una vivienda digna.

Al precio al que va la vivienda, lo que ganamos los jóvenes (dichoso milheurismo…), la población envejecida de España y la mafia de la vivienda (con la consecuente corrupción entre los politicuchos y caciquillos que ocupan las alcaldías)…  Eso sí, a mí que me expliquen cómo habiendo más viviendas que familias pueden mantener la burbuja inmobiliaria, las pensiones a 50 años o más y demás…

No falleis el día 6 de Octubre delante de vuestro ayuntamiento para gritarles a los mandamases que sabemos que no tendremos una vivienda digna, pero por lo menos intentaremos batir el record mundial de gente que sabe lo que le deparan los  cada vez más inciertos días venideros.





Elige…

29 08 2007

“Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas, elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige el bricolaje y preguntarte quien coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para remplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida. ¿Pero por qué iba yo a querer hacer algo así?. Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. Quién necesita razones cuando tienes…”.

Trainspotting