Hey Emo…

10 12 2007





En la luna

2 11 2007

… y así seguiré…





Decisión tomada

22 09 2007

Decisión tomada, equipaje preparado…





Decisiones, decisiones…

14 09 2007

Uno, que es un procrastinador profesional, atraviesa momentos de extrema indecisión. A mi proyecto de ir a la gran ciudad a tragar humo a disfrutar de todas las ventajas que una capital europea ofrece le ha salido un gran obstáculo en el camino. Una jugosa oferta que plantea la oportunidad de un trabajo milheurista, sí, pero en una antigua colonia en el caribe, pudiendo también elegir como destino otras ciudades de un país vecino.

Se decía, que el esclavo puede ser más feliz por no tener que tomar decisiones, aceptando directamente su destino… Los psicólogos en determinados momentos de la historia han considerado que la libertad y su toma de decisiones lleva al ser humano a la neurosis.

Llevo sin dormir 2 días pensando en qué hacer, y me parece que lo que voy a hacer yo para decidir será un buen consejo para mucha gente cuyo cerebro ya no procesa por tener demasiado que calcular y demasiada información colapsando el pensamiento: hoy vamos a hablar de la táctica de la moneda, y la de la lotería.

1- La moneda: nos lo jugamos a cara o cruz.

2- La lotería: pongamos en diferentes papelitos las opciones y metámoslas en nuestro sombrero o gorra favorito. Saquemos uno y descartemos de nuestro cerebro el resto de opciones.

Yo usaré el de la lotería. Materialista y racionalista que es uno, voy a dejar al azar, o mejor dicho al caos harmónico, la responsabilidad de decidir mi destino. Si es que la vida a veces es tan… imprevisible…

…decisiones, decisiones…





Censurilla

14 09 2007

En frikis.net (Click!)





Materia, vida, religión

9 09 2007

De la nada aparece una “explosión” que de alguna forma crea un movimiento de expansión de la materia. De este movimiento, la materia y energía toman diversas formas, se combinan, dan lugar al universo tal y cómo lo conocemos (y lo que no conocemos) y lo pone todo en el lugar físico donde se asienta lo conocido y todo lo demás que pudiera (o no existir) y contenga el todo.

De la combinación aleatoria, y según la teoría del caos harmónico (porque de alguna forma, todo es harmonía, por hippy que pueda sonar esto en un principio) surge el universo conocido y todas las causas y efectos que nos dan espacio, tiempo y dimensión. Una serie caótica (o no caótica pero imposible de calcular y trackear en toda su magnitud para nuestra ciencia -por lo menos en nuestro tiempo-) de movimientos de la materia donde entran todas las leyes físico-químicas-espacio-temporales da estructuras de una cierta complejidad, que según evolucionan y se “asocian” dan lugar a la vida. Pequeñas células en un ambiente no hostil para la vida como la conocemos a nivel celular posibilitan las mutaciones que dan cada vez seres vivos más evolucionados, donde todos nuestros pequeños engranajes celulares posibilitan nuestra supervivencia o no, nuestra evolución mediante mutación o no. Para simplificar podemos poner el ejemplo de la célula que se convierte en ser vivo complejo que sale del agua, evoluciona en las diversas familias de seres vivos, y mutación tras mutación, cambio tras cambio en nuestro entorno, llega un mamífero que se convierte en primate y evoluciona hasta convertirse en el hombre actual.

El hombre, este animal de fuerza, agilidad y velocidad menor a la de otros animales, es el animal más inteligente del planeta (accidentes de la genética). Da explicaciones “animistas” a todo fenómeno que se cruza, y es de alguna forma politeista, dado que es totalmente incapaz de quedarse tranquilo sabiendo que hay algo que no puede explicar. Es como si la parte más animal de ese conjunto de células harmónicas que llamamos cerebro fuera incapaz de apagar la alarma de la desorientación en terreno hostil, para lo cual el hombre ha de crear explicaciones a todo por racionales o no que estas pudieran ser, para de esta forma quedarse tranquilo y poder relajarse. A raíz de este fenómeno de no aceptación de la ignorancia, surgen religiones cada vez más elaboradas, que consiguen dormir a todos los niveles el cerebro del hombre.

Dichas religiones se perpetuan tomando formas y nombres diferentes, pasando de animismo politeísta a las religiones como hoy en día las conocemos (monoteístas y proclamadoras de la posesión de la “verdad” universal). Un dato divertido es que desde el judaismo podemos ver cómo las tres religiones principales proceden de la misma raíz, tienen el mismo dios y a la vez se proclaman como las únicas legítimas. Toda religión sirve a la política, y la política sirve siempre a la religión, como podemos observar a lo largo del transcurso de la historia moderna del ser humano. El rasgo general de la religión consiste en oprimir y exprimir al pueblo basando el discurso y corte moral para el manejo social en ideas sin lógica y muy contradictorias. Podría pasar mucho tiempo yendo al pequeño detalle de cada contradicción y dato ridículo de las religiones principales que perviven hoy en día en occidente, pero no lo haré en este post dado que si no me puedo pasar mucho tiempo metiéndome en sinsentidos cuya comprensión doy por segura en el cerebro de cualquier persona que pueda tener dedo y medio de frente o más. En cualquier caso, probablemente en el futuro escriba acerca de las incoherencias emitidas por las instituciones religiosas para con su propio discurso y doctrina.

La religión, como buena empresa que es, dirigida desde siempre por hábiles empresarios, reprime al pueblo, se alia con las fuerzas políticas más fuertes en cada momento y exprime al personal. ¿Cómo es posible que la gente no se de cuenta? Yo estoy convencido de que en el fondo es porque no queremos o por un gravísimo problema de incultura, así como de simplicidad mental. Cierto es que el rollo religioso puede calmarnos, si nos dejamos lavar el cerebro y darnos confort ante las grandes incógnitas de la vida, pero considero que una mente sana ha de aceptar de antemano el no saber qué depara la muerte (aparte del fin evidente, todo se acabó y punto. Esta vez una cita religiosa viene al pelo, “polvo eres y en polvo -inanimado- te convertirás”), así como todas las incógnitas que la vida, el universo y todo lo que existe nos plantean.

El problema, es una mezcla de incultura (no de la que se mide con diplomas, sino la de una cabeza bien amueblada que piensa con claridad) con la soberbia típica del animal que llamamos hombre. Este animal, es incapaz de aceptar el no poder dar una explicación científica -y por ende racional- a determinadas incógnitas, y acepta “drogar” su inteligencia con el fin de sentirse tranquilo (cerebelo, apágate, ya conocemos la causa de X cosa y nuestra parte más irracional y animal no ha de seguir sintiéndose desorientada y por ende en situación de peligro).

No es posible medir el universo. No sabemos si las unidades de materia contienen otras más pequeñas y si existen otras reglas aplicables en otros entornos, por lo tanto no podremos (jamás antes de la desaparición de nuestra raza como tal, sea por evolución, sea por exterminio de nuestro medio y posibilidades de supervivencia) medir el entorno. ¿Quién sabe si nuestro universo entero se encuentra en el equivalente de nuestro átomo (a efectos de comparación) del polvo de una habitación de otra forma de vida en otro universo diferente que se encuentre en otro? (Aquí me refiero a universos contenidos en otros universos, a ver cómo se mide eso jejeje).

Puede que el problema sea de medición, pero como no seamos capaces de explicar racionalmente lo que podemos explicar así como de aceptar racionalmente que algunas cosas requieren investigación y que por el momento no es posible dar respuesta a las preguntas… seguiremos como estamos.





Entramparse con los bancos, por Pérez Reverte

9 09 2007

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[…] sólo, fíjate, la ridícula cantidad de 19,50 euros al mes. El non plus. Y claro. A ver quién va a ser tan idiota como para no embarcarse en el chollo: vacaciones, coche nuevo, moto, ordenador, y encima poder matar zombis con la Wii casi gratis, o sea. ¿Hay quien dé más? Con eso y un bizcocho, la vida resuelta hasta mañana a las ocho. Por la cara. […]